Angelyn, Filipinas

Una vida de esperanza en un mundo destruído por la droga

Antes de llegar a la escuela, Angelyn tenía que atravesar una calle estrecha y sucia.

En las calles de Cebu, en Filipinas, acudir a la escuela es un privilegio para pocos niños, considerados como "afortunados".

Por algún motivo, incomprensibile para Angelyn, sus padres podían permitirse pagarle los estudios. Cada vez que alguien le preguntaba cuál era el trabajo de su padre, no sabía que responder.

Un día, antes de acudir al centro Compassion, Angelyn entró en la habitación de sus padres. Su padre, inclinado sobre la mesa, estaba concentrado mientras preparaba dosis de shaboo, una droga con efectos devastadores.

Angelyn ya había visto a personas vender y consumir drogas, pero jamás había imaginado que su padre fuera uno de ellos. Se sentía enfadada: ¿por qué su padre ponía a toda la familia en una situación de peligro?

Angelyn decidió no explicar a nadie su secreto; pero no le sirvió de mucho. Un día, mientras se encontraba a pocos metros de su casa, fue sorprendida por una palabra inconfundible: "¡Policía!"

Corrió hacia su casa, mientras su madre le entregó un pequeño bulto. "¡Corre, escóndelo!", le gritó antes de escapar con su marido.

Angelyn echó un vistazo a la bolsa: estaba llena de droga. En un instante, todos los sueños de Angelyn se rompieron. Sentía tanta vergüenza que dejó de acudir al centro Compassion.

Con tan sólo doce años, Angelyn empezó a frecuentar los peores locales de la ciudad, emborrachándose cada noche. Joel, enseñante en el centro Compassion, estaba muy preocupado: no conseguía encontrar a Angelyn y conocía bien los peligros de las calles.

Finalmente, un día la vió y la animó a volver al centro Compassion. Angelyn decidió dar una oportunidad a las palabras de Joel y aceptó participar en un campamento para chicos de su edad.

Durante uno de los encuentros, comprendió que Dios estaba hablando a su corazón. Decidió empezar una nueva vida y volvió a frecuentar el centro. Abandonó el alcohol, volvió a estudiar: su joven vida estaba floreciendo de nuevo.

Pero, sobre todo, su padre comprendió que a su hija le había ocurrido algo increíble: siempre estaba sonriente, dulce pero segura de sí misma. Cuando la pequeña le pidió que abandonara su actividad criminal, el padre decidió seguir su consejo.

El momento de alegría duró poco: la policía arrestó al padre por todo el tráfico que había ejercido. En pocos días fue llevado a prisión.

La responsabilidad de toda la familia recayó sobre la frágil Angelyn. Cada día se tenía que preocupar de sus hermanos pequeños, asumiendo la responsabilidad que normalmente asumen los padres.

Todo aquel estrés influyó en su salud: Angelyn estaba enferma de tuberculosis. Pasaron meses de cuidados, a los que contribuyó el centro Compassion, hasta que se curó completamente.

Cuando se encontró bien del todo, Joel le pidió que enseñara a los niños del centro Compassion. Angelyn se tomó su papel muy seriamente, planeó con atención todas las lecciones y se preparó para dar a los niños todo lo que llevaba dentro.

Hoy Angelyn tiene 20 años, es responsable del coro musical y ayuda a los niños de Cebu. Los pequeños ven en ella un modelo a seguir. Muchos de ellos viven en extrema pobreza.

Angelyn anima a estos niños a no rendirse nunca y a estudiar con pasión para cambiar el futuro de sus familias: “La pobreza es un obstáculo, pero no es invencible. Dios siempre nos enseña un camino inesperado”.

“Las personas que veo me dicen que parezco mucho más madura de mi edad”, añade Angelyn. “Seguramente se debe a la infancia que he tenido: crecí con padres que traficaban con droga, he conocido la vida de la calle, pero Dios me apartó de mi condición miserable.

“Las faltas que cometieron mis padres han influído profundamente en mi vida, pero no les tengo rencor. Aún tengo esperanza en mi familia, estoy deseando que llegue el día en que todos volvamos a estar juntos. Me gustaría que mis padres pudieran verme cantar y dirigir el coro”.

Apadrina un niño


Logo Compassion España
© Copyright Compassion Espana 2005-2018 - Desde 1952 Compassion se dedica a apadrinar a los niños que viven en extrema pobreza en 25 países en Asia, África y América Latina.