En la localidad de El Paisnal, las iglesias colaboran con Compassion para ofrecer a los jóvenes cursos de formación profesional, esperanza y nuevas oportunidades.

En una pequeña casa, el silencio inunda la habitación mientras Douglas y Kevin, alumnos del curso de electricidad de Compassion, fijan con atención el último cable en el cuadro eléctrico. Sus compañeros, Carlos y Javier, le dejan espacio a Magdalena, que observa la escena con los ojos llenos de esperanza y emoción.
Carlos pulsa el interruptor y una bombilla ilumina la pequeña habitación. Magdalena está feliz: ¡es la primera vez que su casa tiene una instalación eléctrica!
Para Carlos, Kevin, Douglas y Javier, es un momento aún más significativo: gracias a sus conocimientos, han comprendido que su futuro ya no es incierto.

En El Paisnal, los jóvenes más pobres saben que solo una formación profesional puede ofrecerles un buen trabajo. Sin embargo, las escuelas suelen ser demasiado caras y estar muy lejos, lo que les obliga a aceptar trabajos mal remunerados o a quedarse desempleados. Un círculo vicioso que se repite desde hace generaciones, pero que un grupo de iglesias ha decidido romper.
«Siempre ha habido ganas de trabajar, pero faltaban oportunidades, sobre todo porque nuestros jóvenes no tenían formación. En nuestra zona, formarse como electricista es cada vez más importante», cuenta el pastor Oseas.

Junto con otros ocho pastores de los municipios vecinos, decidió hacer algo diferente: en lugar de esperar a que surgieran oportunidades, decidieron crearlas. Así, en colaboración con Compassion, pusieron en marcha cursos de formación profesional certificada.
Estos talleres ofrecen mucho más que simples clases: los jóvenes reciben formación técnica, experiencia y ánimo gracias a la iglesia local.

Para Carlos, Douglas, Kevin y Javier, que han participado junto con otros 23 jóvenes procedentes de distintos centros Compassion, cada clase les prepara para el mundo laboral y para poner en práctica sus talentos.
Su proyecto final no es un examen teórico, sino un servicio al prójimo. Trabajando juntos, los alumnos han realizado la instalación eléctrica de la casa de Magdalena.

El centro ha comprado los materiales y ha obtenido los permisos, mientras que los estudiantes ofrecen su trabajo de forma gratuita.
«Es cierto, hay una alegría única en ayudar a los demás. Gracias a mi formación, puedo realizar con facilidad reparaciones que a otra persona le parecerían imposibles. Poder resolver un problema y utilizar mi experiencia para mejorar la vida de alguien es realmente gratificante», cuenta Douglas.

Para estos jóvenes, cada toma de corriente instalada representa la confianza que han adquirido y cada luz que se enciende les recuerda que sus talentos sirven para ayudar a los demás.
Contar con una formación profesional significa poder trabajar y ofrecer estabilidad a las familias más pobres. «Vivo con mi madre y mi hermana pequeña: esta oportunidad me permite ayudarlas. Mi madre nunca tuvo una oportunidad así», explica Douglas.

«Si pudiera hablar con mi yo de niño, le diría: sigue luchando, no te desanimes y aprovecha cada oportunidad que te ofrezca la vida y todo el apoyo que recibas de los demás», añade.
Un grupo de pastores, unido por la fe, ha decidido colaborar con Compassion para ofrecer una ayuda concreta a las nuevas generaciones. Porque a veces compartir el amor de Dios empieza por algo sencillo: enseñar a un joven a realizar una instalación eléctrica.

Con tu ayuda, podemos darle a un niño la oportunidad de recibir ayuda y apoyo.
Apadrina ahora: juntos, podemos marcar la diferencia.