Nace la misión en Camboya: ayúdanos a llevar el amor de Jesús a los niños.
Todos los donativos son desgravables en la declaración de la renta.
Nace la misión en Camboya: ayúdanos a llevar el amor de Jesús a los niños.
Todos los donativos son desgravables en la declaración de la renta.
Hay un reto que el Señor nos ha puesto por delante: ¡tras años de espera, nace Compassion en Camboya!
Es un país herido, marcado por una historia dolorosa, que sigue condicionando la vida de los más pequeños.
Durante más de tres décadas, en el genocidio perpetrado por los Jemeres Rojos, millones de personas perdieron la vida, las comunidades cristianas fueron perseguidas y generaciones enteras sufrieron la pérdida de referentes familiares y comunitarios.
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El 22% DE LOS NIÑOS CAMBOYANOS menores de 5 años sufren hambre.

En Camboya, el 2,4% DE LOS NIÑOS no llega al quinto cumpleaños.

3 DE CADA 4 NIÑOS CAMBOYANOS completan sus estudios.
La iglesia camboyana está viva. Es pequeña, pero quiere alcanzar a los niños en situación de riesgo. Necesita apoyo para hacerlo, y es precisamente aquí donde surge una oportunidad también para ti. Para sumarte, con fe, a esta iniciativa pionera.
Juntos podemos poner en marcha centros de Compassion en las iglesias: lugares donde los niños recibirán educación, cuidados y serán guiados para conocer a Cristo. Lugares que serán el corazón de familias y pueblos transformados.
Todos los donativos son desgravables en la declaración de la renta.
Transferencia bancaria: ES47 2100 3060 5322 0185 5587 - concepto «Hasta lo último»
Por teléfono: llamando al +34 91 782 6556
Gracias a ti los niños reciben
Samouy tiene 12 años. Debería llevar una mochila sobre los hombros. Sin embargo, camina por el barro con una azada entre las manos. Ya no va al colegio. No porque no quiera estudiar, sino porque su familia está pasando hambre.

En una jornada completa de trabajo, gana el equivalente a 3 euros. Quizás sea lo justo para llenar un plato de arroz y patatas, pero no lo necesario para cambiar su futuro.

«Todo dependía de los escasos ahorros de mi marido Mok, que también es agricultor», explica Chav, su madre.
Por desgracia, Samouy no es el único niño del pueblo que ha tenido que dejar el colegio, sacrificando su educación, para ganar unas monedas y poder llevar comida a la mesa.
En medio de todo esto, la iglesia local quiere ayudar a las familias y crear una comunidad centrada en Cristo, donde cada mujer, cada hombre y cada niño pueda vivir con dignidad y esperanza.


Mamá Chav acudió a la iglesia, desesperada por su familia. No solo encontró ayuda, sino también la esperanza que le da Jesús. Inspirado por la fe de su mujer, papá Mok decidió seguirla, dejando atrás una vida marcada por el alcohol y la violencia familiar.