Tailandia: ayuda para todos los niños

Aunque todavía no ha sido apadrinada, la pequeña Nawkaybu recibe la misma ayuda que sus amigos ya apadrinados a través del centro Compassion. ¡Eso la hace sentir amada y especial!

Tailandia: ayuda para todos los niños


No muy lejos de la orilla del río Moei, un áspero sendero conduce a Po Po Lay, una remota aldea tailandesa. Es un pequeño pueblo de montaña, casi inaccesible, sin hospitales ni escuelas.

Y es aquí donde Nawkaybu, de 11 años, vive con su familia en una pequeña casa de bambú.


Tailandia: ayuda para todos los niños


Es tímida y tranquila, pero le encanta ayudar a su familia en las tareas domésticas y a su hermano pequeño. Sin embargo, a veces le resulta difícil sonreír.

La vida aquí es muy inestable. Las familias están siempre en alerta, viviendo con el temor de tener que huir de nuevos conflictos, cuando lo único que quieren es la paz. Los ataques de grupos armados son poco frecuentes hoy día, pero siguen ocurriendo.


Tailandia: ayuda para todos los niños


En 2018, la iglesia local del pueblo se convirtió en colaboradora de Compassion. Tras abrir un centro, se apadrinó a los primeros niños, llegando también a los pequeños de otros pueblos cercanos.

Gracias a esta colaboración, los voluntarios de la iglesia pudieron construir un jardín infantil y una escuela primaria. Poco a poco, los niños de esta aldea tienen la oportunidad de crecer y soñar, como nunca habían podido hacerlo.


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«Sueño con convertirme en enfermera», dice Nawkaybu. «Así podré ayudar a mi madre y otras personas cuando estén enfermas».

El padre de Nawkaybu trabaja como jornalero. A veces consigue ganar 10 euros al mes, pero algunos meses no consigue ganar ni un céntimo. Su familia tiene que sobrevivir con el arroz que cultiva una vez al año, las hierbas silvestres y los peces que pescan en el río.

Para la familia de Nawkaybu, enviar a sus hijos a la escuela parecía casi imposible.


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«Mis hijos mayores no fueron a la escuela porque no teníamos los recursos. Pero ahora tengo esperanza cuando veo que mis dos pequeños pueden estudiar», dice mama Muekakue.

Nawkaybu está inscrita en el centro Compassion, y ¡por ese motivo puede estudiar! Y sin embargo, sigue esperando ser apadrinada.


Tailandia: ayuda para todos los niños


Gracias al fondo Niños en espera de Apadrinamiento, los pequeños como Nawkaybu pueden participar de las actividades de Compassion recibiendo los mismos cuidados y oportunidades que los niños ya apadrinados. Reciben material escolar, van al colegio y reciben alimentos y revisiones médicas.

El fondo para niños no apadrinados nos permite ayudar a todos los niños de manera que no les falte de nada.


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«No me siento distinta de mi hermano u otros amigos del centro. Nos tratan a todos igual y los profesores me hacen sentir muy querida», añade Nawkaybu.

«Es verdad que a veces me pongo triste porque mis amigos les escriben cartas a sus padrinos y yo no. A veces les ayudo a escribirles, o juego a escribir a mi padrino».


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«Si un niño tuviera que esperar para recibir ayuda hasta que tuviera un padrino, nuestra oportunidad de ayudar sería muy limitada», cuenta Maneerut, responsable del centro.

«Tanto si son apadrinados como si no, siempre recibiremos a todos los niños. Niños que confían en nosotros y creen en nosotros: hacemos todo lo posible para que se sientan iguales y especiales».


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Además de ayudar a Nawkaybu, la iglesia local ayuda a más de 700 niños. Entre ellos, alrededor de 150 siguen a la espera de ser apadrinados.


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